
De costumbre me levanto,
Y comienzo mi rutina,
alegrías, emociones, tristezas y fantasías.
Preparo el café de siempre,
Tostadas y mantequilla,
y en esta, la misma mesa,
Sigue tu silla vacía.
Salgo camino al trabajo,
Sonrío y doy buenos días,
a las personas que encuentro,
en esta gran travesía.
Me logro subir al ómnibus,
Observo caras distintas,
Y en cada cara tu rostro,
Pienso que estás… que alegría!
Una parada tras otra,
Siguen las miradas frías,
No sé donde, aunque distante
Y añoro tu compañía.
Llego al trabajo y de pronto,
La llovizna continúa,
De documentos pendientes,
reuniones, !que agonía!
Extraño el hablar contigo,
Extraño tus buenos días.
Así transcurren las horas,
Que tanto alargan mi vida,
Anhelo sentir tu voz,
Anhelo sentir tu risa,
Como atormenta el trabajo,
Si no está tu compañía.
Fuiste mi gran compañero,
El amigo que optimiza,
Un confidente oportuno,
y para mí, mi alegría.
Llego a casa una vez más,
miro tu fotografía,
aún espero a que me llames,
aún sueño con tu sonrisa,
Más otra vez, el silencio,
está en mi casa vacía.
No tengo fuerzas, el cansancio,
siempre vence, me domina,
se van cerrando mis ojos,
ya se está acabando el día,
sigues sin estar conmigo,
y de nuevo… esta rutina.






Bueno, hablar de ti, es como cerrar todas las cicatrices que tiene el alma, pues lo mismo en tu lenguaje poético que como persona eres de por si una «sanadora», sanadora del alma, de las que murieron en los tiempo medievales. Más tú Zulia, tú superas el tiempo, tu vida y la paz en ti no tienen limítes y tu poesia es muestra de ello, de lo que lleva una mujer por dentro, en lo profundo de la piel, como en las afueras del alma. Correr por tus versos, como si fuese una andanada o, una luz lejana que nos llega a dar vida en esta total oscuridad que viviemos en estos tiempos, como si muriesemos de hambre y sed. yo vuelvo a ti cuando siento que mi corazón se desgana o se derrumnba a pedazo para que los restaure como esa forma sensual y tierna que tienes de mostrarnos tus versos, para que nos ayude a soportar las miserias humana. Suerte la tuya de poeta y de mujer bella como los estandarte o para ser más preciso: «Bella Como el himno Nacional», cuando todos te saludan al pasar aún ha sabienda, inclusive sin saber que ahí va la poeta, la mujer que está renovando sus musas y las nuestras, haciendo más agradables nuestros castigos, más precisos, más humanos…
Macabra Respuesta
Querido Tony:
Gracias por anticipar tu regalo, pues ya te lo habia pedido por mi cumpleaños (a pesar de que faltan algunos días). Cada palabra tuya me reconforta y me anima a continuar escribiendo, aunque no dejare de decirte que siento que en muchisimas ocasiones exageras y me sobredimensionas. Suelo simplemente exponer lo que siento en determinado momento, sin dejar de decir ni exponer nada de lo que me acontece, cuando escribo para otras personas (a solicitud de estas), paso algo de trabajo pero trato de vivir al maximo sus experiencias para lograr tener el resultado de lo que han disfrutado en algunos momentos de esta pagina. Simplemente… así funciono. Sentirme comparada con nuestro himno nacional, por Dios, una exageracion ectrema de tu parte, lo que se siente cuando se entonan esas notas, no tiene comparación, es algo demasiado sublime.
Lo importante de esto, es que te agradezco hayas accedido a escribir algo para mí, pues sabes que eres muy importante, tus criterios hasta ahora positivos y cuando sea lo contrario, serán bien recibidos.
Recibe un beso dulce e inmenso, de esta duquesa que te quiere desde el Oasis de su corazón.
Por cierto, me debes lo nuevo que has escrito, pues pretendo tener algun dia un segundo libro de tu autoría.
Aqui van un que otro poema…por etapa es decir lo más viejos primero
OJO CLÍNICO
Estoy chévere y jodido
la onda no es el pan con queso
mi canción es aquella que retumba
asere, estoy jodido.
escucha:
el talento se apaga
¿Qué bolá entonces?
por chismes está llena mi cabeza
no me hagas caso: de cosas se enreda mi lengua.
Atrévete conmigo cuando te sofoques.
Ahora no
mi gracia;
la doble cara… la tuya se rompió anoche.
A cualquiera le escupen el rostro.
Cuándo tenga miedo, ¿qué hago?
Dime si tu música es la de los clásicos
aquella que me altera.
Vaya atleta ahí te va mi ritmo:
fósforos encendidos y diversidad eléctrica.
Socio apenas como
el bocadillo favorito es este,
el que tú sabes…
¡Cállate!
no tenses las cuerdas que se parten.
Muerto ¡no! tal vez no viva
para contarte un cuento, una anécdota
—secuencia de este escándalo—.
¿Qué sabes tú?
si apenas me conoces y te callas
no de soplo no de vicio
sino de miedo como yo y de angustia
tu eco demora los demonios.
¿Hasta cuándo, abro mi pupila o lacero mis venas?
Escucha, digo, si tienes tiempo
¿Qué debo hacer entonces…?
Di tú que yo digo esto
aquello que hoy no me acuerdo: mi cuento,
relato de viejas putas
mujeres preñadas por un símbolo
una estocada de la suerte
aquella que hoy me abandona.
LA GUERRA QUE NADIE VIO
Un Mosquito picó la nariz odiosa de Tulipán el viajero
el zumbido de las alas reflejó el agotado viaje
del dedo decidido a defender la tragedia.
El aire batió contra la cola del dragón sin dientes
y dejó estas migajas sin saber por qué.
Nadie dijo ni insinuó el llanto perdido del objeto dañado.
Mañana el Mosquito puede volver, dijo el Lobo
su defensa puede ser una parábola hirviente
o un suceso que todavía no está codificado en estas páginas.
Sí Tulipán llora ¿quién le dirá cobarde?
¿ Quién meterá el dedo en su boca hasta escupir
un ridículo verso?, dijo el Cordero.
A nadie le importa que el dolor duela
ni el galopar del caballo satisfecho por la prórroga
del tiempo. Sí regresa — en este caso—, el Mosquito
Tulipán puede perfectamente hacerse el sueco
les diré: ¿ Hasta cuándo, cuál es la virtud que me traen?
Ellos saben y no deben posarse en otro palo
ya que pueden sonarle la marímbula
el Mosquito tiene hambre como Tulipán sueños.
Pero lo siento
En este poema está el fin del mundo.
DUDA
¿Qué sería de nosotros, los feos, si no fuéramos poetas?
DIME
¿Se podrá vencer
con tantas desdichas tirando de la manga?
PLEGARIA
Si voy a ser yo, naceré en cada llanto
aunque me lamente una y mil veces.
Los minutos que recorrieron mis lágrimas
duermen bajo la cruz del viento.
En plena luz esta estocada
marchita hojas y vicios que sucumben.
Si lloro es porque no tengo amuleto
tal vez sea el niño que se lleva dentro
como una punzada de esta plegaria.
He de ir luego a confesarme
con la verdad aquella que me dio la espalda.
Renacer de las cenizas será mi acertijo.
Alguien está durmiendo en mi cama…
todavía duerme.
ESTÁN TIRANDO TIROS
Para Yosvanys y Tatoño
Rombo cromático
figura proyectada sobre un símbolo.
Entre tus senos dos pulgadas de mi lengua yacen,
el equilátero triángulo tuyo arde
porque la fórmula
la sustitución de la variable existe.
La X es despejada.
La suma de tus catetos
es la altura de mi hipotenusa
según mi dureza es tu fuego.
A tu velocidad le falta intensidad
—ampéres que transmito a gota o chorros—
Están paralelos nuestros cuerpos
aplico la fuerza que es inversa a la velocidad
obtengo de ti un ángulo necesario.
Avivo mi potencia
porque la luz es un teorema por inventar
la necesidad de relajarse es una onda
una recta sin principio ni final.
Entonces
el sonido(+) el hecho de la desobediencia
rectilínea de un ojo que acecha… nos declara:
« alguien está mirando…»
se masturba calladamente tras la paredes.
CRITICA A LA RAZÓN PURA
Aquí sobran los demonios
y faltan las estatuas.
Hay mariquitas colgadas en las paredes
y mi vientre reza la cruz de la peseta.
El espejo carca la paz del precipicio
mas, yo resucito en los escombros.
No hay piedad en el bostezo
ni sarcófagos erguidos en la penumbra.
Llora el cascabel la frialdad del andamio
el humo quiebra el diente tostado en agonía.
Quién viva en la baflemia me toca las pelotas
no sé, me lo dijeron
no sé, me lo imagino.
No es la razón que ayuda al dromedario
no siempre el que busca es el que encuentra
y puede salvarse el hereje cuando calla la saliva.
Agotadas las tumbas, sollozan los arcángeles
no se hechizan las vírgenes todavía
con amuletos de piedra
si no, con la pura crueldad de la mentira.
Lo vi en lágrimas que rodaban en tu rostro
a mí fuiste a preguntarme
mas, yo te respondí:
no sólo de pan vive el hombre.
SANGRE
Pueden arder los cuerpos como brasas,
traspasar el crepúsculo la fe de los apósteles
caer de rodillas el orgullo del hereje
en noches de éxtasis.
No son cantos de sirenas lo que encierra el obelisco
un beso no es más que su presagio.
Puede abrir grietas el dolor
plantar sobre la tierra la paz de los mancebos
caer en simulacros los sollozos del muerto.
No es bendita el agua que circula
las llagas en la espalda cosen el absurdo.
Alguien abre la copa
muestra al mundo un útero desgarrado.
Hay un boicot del odio instaurado en la aurora
y se cierran los miércoles
y se pierden los jueves…
Han perpetuado los sótanos
tambalea la torre donde el monje alimenta su sudario.
Hemos callado las manos
siendo el silencio nuestro mejor infarto.
No roguemos entonces
la sangre es una moneda sin precio
sin paz y sin descanse.
LA GUERRA DE LOS CONDENADOS
Alguien afila el tridente con orgullo
los muertos tras las sombras perecen en estiércol.
La carne tuerce los espasmos de la bestia que se lleva dentro.
No puede ser verdad tanto dolor
pero los condenados lloran,
las lágrimas hacen grietas en el polvo…
Las gárgolas tienen la respuesta aunque nadie las pregunte.
Hubiesen violado a la princesa
no contra su voluntad sino contra el muro
y la sangre brotaría en la paz de los inmunes.
Sólo los cadáveres reconocen la angustia,
sólo los que viven levantarán sus manos en la noche.
No se puede ser feliz en estas tierras
no se pueden profanar las hélices del viento.
El ojo limita la plegaria y es el azufre en la lengua
quien recorre la brevedad de los contornos.
El dedo señala las cabezas restaurando
la integridad de las doncellas…
en el cadalso la queja lanza su último suspiro.
LA IMAGEN FRENTE AL ESPEJO
El espejo a dicho la última palabra
este rostro de bronce no debe avergonzarme
debo superar las aspereza del lodo.
Las flores son pastos del camino
donde pongo un pie y ando.
En esta esquina llevo una herida abierta
entonces
propagase la angustia y la doble creación de mi linaje.
Soy de la Omega el transcurso;
la borrasca lumínica no bebe atardeceres en decadencia
pétalos quebrados brotan de la aurora.
¿Acaso el equilibrio del templo se deshace?
La noche se derrumba en gigante mueca
y caen en cascada perforados pétardos.
El espejo lanza dentelladas
sonámbulos gestos aborrecen la opaca cicatriz.
El murmullo gotea en la voz del nigromante
La suerte está echada—dice.
Veo clavos y raíles más allá del horizonte.
KAOS
No son mancebos los que sacuden el tizne
ni los que abren grietas en la seducción
de los omoplatos.
Es la fibra quien lanza la censura
al dolor del péndulo.
Podríamos —si quisieran—
traspasar la frialdad de los segundos,
pero quedarían colgados la razón y la blasfemia.
Podríamos —de seguro—
sepultar el odio
cascar en mendrugo el brillo implacable
que emana la rabia.
Castigado con antorchas me hacen cruces en el pecho.
Alguien lacera mis muslos:
vértice de la muerte no parpadea al compás de las pestañas.
Habremos de masticar la barbarie
en el paisaje que brota por encima.
Un pasillo oscuro revela la estación del próximo depósito
¿Dónde iremos a sembrar nuestras carnes?
¿Acaso Caronte dará la señal a través de la charca?
Mis huesos huelen a tullidos fúnebres
a eclipsados ancestro
la realidad de los paros sobre el ojo caduca
el caos es el principio, no más.
ÁNGELES CAÍDOS
Los ángeles—los que fueron—,
sobre la crueldad de los impíos sus espaldas yerguen.
Abren los contornos de los que recetan espantos
tras los sonidos de ultratumba.
No fueron abiertas las alas cuando caían en picada
el estruendo hizo tambalear los pechos
de los que amamantaban estómagos hambrientos.
Alguien saboteó la pluma
no hubo graznido capaz de callar el pánico
que brotaba de la mínima fe de un impostor tatuaje.
Allí sonaron los tambores
fueron clavados en cruz los que no creyeron
en la veracidad de las trampas,
los que mostraron sus dientes en la fracasada risa.
Ellos sobrevivieron al calvario.
Pero no hubo rezo ni amuleto
capaz de tapar la humillante luz que nacía
en la última letra del poema.
EL PICAPIEDRA
Para Carmen Hernández Peña
I
La garganta se roba el anfitrión del coche
para abrir la cicatriz que fue de ella.
Cualquier cosa puede arrojarse desde el núcleo
porque volverá por su camino exacto.
Confía si robaste las cualidades del público
ellos sabrán perdonar. Mientras tanto aguanta
(el apagón es algo transitorio.)
Aquél camino que plantaste rueda hasta la cloaca…
a mí me gusta, de allí y de acá
donde estamos los vivos y los bobos, se vive bien.
Es cierto, la razón rebota como una lágrima frente a tus ojos
y la boca de la noche.
Pero, ¿qué será de ti cuando se agote el silencio
y el asco ronde en el vientre o la proa del barco…?
Mamá gozó cuando la invitaron.
II
Un rayo de luz tembló en la pupila
cuando alguien sembró lo que llamamos odio
el sacrificio cae a cuenta gota como una parábola…
Aléjate del trópico
vuela hasta los ojos verdes de la secretaria
ella sabe colar café.
Allí ¿se estará mejor entre sus muslos…?
No deslices jamás la fama entre ineptos
la propia servidumbre ahogará tu poder declinante
ellos están para servir, no para comprender
las emociones que lanzaste como dagas.
Hay un parche bailando la caringa
y una melodía rara sobre el pecho
¿Acaso la metamorfosis sobra?
Es decir: ¿te estás convirtiendo en mierda…?
… Ah, la respiración no es una creación divina
es el acto sexual de un vivo y su conquista.
Por eso cuido la mujer del prójimo
es lo más cerca que tengo de Dios…
Papá no tuvo dinero, por eso no gozó.
III
La garganta recuperó su sitio
no se puede andar solo en esta lucha
ni nacer los días donde no nos llaman.
Reclamo lo que puso el estandarte sobre el limbo
la semilla que germina como un cilindro melancólico.
IV
Raptar la princesa protegida por el cuchillo del pánico
no es una proeza
es una prueba más que la excitación
ataca a todos por igual y la sangre circula
y es roja o del color que tengas en los ojos.
V
Cuando acaba el dinero comienza de verdad la vida
con la cara bonita cualquiera consigue novia
lo malo es saber que no es bonita la cara
y la máscara que nos tocó ya está pasada de modas.
La lucha que se extiende sobre tus labios va más allá
de la perspicacia, de saber cuándo llegará la hora
del sueño definitivo.
No, no hagas caso, ni averigües el depósito de la mano
piensa mejor cuándo pongo el vértigo a castigarte.
VI
Te miro y tú me miras como masoquista
sabes que cantar aquella canción es para ti
un estímulo que va directo a la cresta del gallo.
Si pudieras maldecirme ya estaría muerto,
echo polvo. ¿Prefieres verme menguando como la luna
o saboteando una de tus tetas?
La culpa es aquél buche amargo que bebí
que tú me brindaste
si sabes que la fealdad ha sido desde cronos
la virtud del cíclope…
VII
He picado piedras en la cantera
cambié letras del alfabeto ruso
y me comí un cable mientras lanzabas piruetas
sobre la almohada.
Por eso nadie es sabio.
Todo está en el tiempo que nos favorece
y el dedo que nos apunta.
Agacha tú también la cabeza, hay una bola de fuego
tras de ti…
de la mirilla no se salva nadie…
NOCHE PARA LA SALIVA
Para Tahimy
Tus tetas adornan la soledad de mis noches,
quietas, penitenciarias, sonríen sobre la alcoba.
La luz quiebra el ovalado pezón
erguido sobre la curvatura de tu vientre
allí yace mi lengua efímera
—gloria santificada para aquel que te descubra—
Se desmorona el alba
un cántico de monjes se abre en tu boca
no hay solución para mis lamentaciones
ni prestigio que defienda tu último quejido.
Mi lomo rompe el temple de tus uñas
rasga la epopeya diabólica de aquel grito tembloroso
como estrépito que dejas escapar en la estampida.
Hay un contacto de piel en el espejo
suena la guitarra la canción de las nanas
se evaporan tus tetas con una amargura indefinida
en el horóscopo.
Ronda un azul inconsciente de rodillas en el lecho
donde habita la ternura que guarda para las sombras
que sobrepasan las furias y sus amnistías…
Regresas llena de epistemologías,
iré al combate con mis tetras diezmadas
con un filo en la punta de la lengua.
Tus tetas me recuerda un balón poderoso;
un disparo sin suerte sobre el travesaño;
un gesto obsceno del público que aúlla.
Ellas derrumban la estructura piramidal,
las siluetas que fueron subastadas en el encanto
El sostén fue depositado en el ánfora
como una sequía más del triste hidalgo
o una lluvia dispersada del cruel torrente…
Gusto a polvo y rosas tienes en los pechos.
NAUFRAGO
Para Yanarys
Tienes un claro de luna en la piel
y una canción de trova abrigada en el alma.
Eres quien calcina la vendimia y prolongas las estaciones
en las praderas. Después de ti
nacen los colores, la aurora y el crepúsculo.
Tú derrotas a Goliat con un aplauso
retornas la paz de los arcángeles.
Por la calle vas con repique y gracia
y son tus nalgas un alto al fuego.
Cuando pasas, tú superas la fealdad de los cíclopes
y liberas las cadenas del cadalso.
Perdido está quien no mire tu perfil,
quien no saboree tus pechos,
tu boca,
tu cuerpo…
¿Quién no queda en ti a la deriva?
ASÍ DE SENCILLO
Para Josefa
Que salve tu pupila la soledad del muerto
para que el desorden de sus huesos
no vaya a entorpecer tu conquista.
Se sabe que la fiera nunca reniega del esplendor
y clama por su sangre bajo tormentosas lluvias
de aparente calma. Tierna fue al principio la emboscada
un boicot del hambre en su breve descripción.
Había una bitácora entre sus dientes
con diluidos átomos de azufre
expandiendo la cautelosa seguridad de sus pasos
mas, el alba de su lado estaba
porque su sed era el martirio propio de la miseria.
Ella lanzó un zarpazo de sus pezuñas
abriendo abismos en mi corazón,
dolorosos tatuajes sobre mi piel
—que antes invadía con sus besos—
y la seguridad de que con el tiempo yo,
iría descendiendo hasta lo más profundo del dolor…
Allí me dejó.
Solo como la soledad del muerto…
Solo como la soledad del muerto.
RESPLANDOR
Han cincelado las vértebras del odio
humillando a los demonios.
No bastaba que la mano cerrara los párpados sangrientos
que fuera censurada la lengua
cuando el dedo entra en penitencia.
Los cuchillos sucumben por la veracidad
de mis dientes.
Uno que otro—ángeles caídos—
pedían la paz de las cadenas
traspasar las tapias sin perdón alguno.
Pobres sombras, en las piedras hundían sus pezuñas
de mármol fue el castigo de los que siguen con la vista
el polvo del oráculo.
El estiércol invadía la garganta.
Allí se plantaron los cepos
el cuero crujió como la soledad de los andenes
no hubo salvación para el trueque de las garzas…
Alguien sublevó los hemisferios
aunque la risa se ocultara tras los quejidos
y los mastines lanzarán a la noche su breve mordedura
o pasarán sus lenguas por la fabulación de las heces.
De allí
los cráneos recibirían sus epístolas.
De acá
abrimos las puertas del infierno.
Con tus poemas siempre dejas inpregnado una sensacion maravillosa, elocuencia y amor te caracterizan en tus escritos
Muchas gracias.
Hola Zuli:
Esta muy lindo este poema. Me ha gustado mucho.
Tu Musa es maravillosa…
Hola:
Que lindo saber que te ha gustado. Espero que estes totalmente recuperado.
Todo lo mejor de esta vida para tí. Gracias por seguir visitando mi blog.